jueves, 7 de febrero de 2013

Remembranzas sin saber por qué.

La casa de los abuelos





Miro a mi madre que en el sofá dormita
y veo a la abuela tras la memoria marchita...

Era un torrente de mesura
el que llevaba impreso en cada arruga,
en cada pliegue de su piel se adivinaba
que en ocasiones la desdicha la rondaba.

No la recuerdo joven, no la recuerdo tierna
ni cuando regreso a mi infancia eterna:
juegos en las tardes con olor al maíz que la abuela desgrana,                 
y aquel delantal que era bolsa y costal, con aroma a manzana.
En el corredor, tras esa ventana a la que siempre se asoma,
ve pasar la vida de la mano de un tiempo que no habla su idioma.
Y de allí a la cocina, que el abuelo protesta si no está la cena,
murmura en voz  baja  mientras trastea entre la alacena.
Ella no entiende de cariños  y arrumacos,
no sabe de mimos, de juegos de niños, tampoco de halagos.
Y las niñas crecen sin abrazos de abuela,
y el tiempo no espera,se remonta y vuela.
  
Languideció su encanecida primavera;
-Ven abuela,al sol-, no sabe quién es la que habla a su vera.
Su vida es olvido, desconcierto y dudas;
no existen recuerdos, no existen palabras que a su voz acudan.
Dolor que desarma,dolor que destruye,
dolor que consume y en la nada nos hunde.

Y pasan los años
y  pasan los daños...

Ahora es mi madre quien transita  el valle,
nos alcanza el día en el que “se cierran las puertas que dan a la calle.
El almendro lleva flores,
el saltamontes se arrastra y en el camino hay temores.
Se despierta  perdida al sonido de un pájaro,
y todas las hijas del canto suenan bajo.
Regresaron las nubes después del aguacero,
y el sonido del molino se ha hecho quedo”.
La vida desgasta, fatiga y agota,
la vida es esquiva, se escapa, está rota.

Es un torrente de ternura
el que lleva impreso en cada arruga,
y en cada pliegue de su piel aún se adivina
el querer que la cansó y que  la domina.  

Hoy que el invierno empaña los cristales,
quiero ahuyentar todos los males.
que los recuerdos se me ciñan como manto,
los recuerdos, la alegría y la ESPERANZA que amo tanto…