martes, 3 de septiembre de 2013

Ángel Garó - En esencia - EL EFECTO GARÓ

Ángel Garó
Fotografía AG Comunicaciones.

En la hora más oscura desgrana tu risa     -decía Neruda- y abre para mí todas las puertas de la vida.

En las horas oscuras de mi vida,  en los tiempos  de apagón físico y emocional,  siempre aparece cuando  más lo necesito, alguien que desgrana mi risa.  Es un regalo de la vida para neutralizar el dolor, para sanar heridas, para compensar agravios y abrir de par en par  sus puertas otra vez. 
Corría el año 1990-1991, yo rondaba los treinta, las puertas cerradas, las horas oscuras...


Y entonces la vida me trajo su regalo,  un enigmático biombo dadaísta con una airosa azafata a cada lado. UN, DOS, TRES... y él apareció vestido de negro, con un cigarrillo en la mano. 


             

La vida se detenía en nuestra casa los viernes por la noche, a la hora precisa, sin faltar una cita.  Me quedaba embelesada frente a la televisión contemplando un escalón que no existía.¡Ocho,diez,quince minutos de pura magia Garó!  

Y semana a semana me dejaba llevar, la risa desgranaba, la madeja emocional desenmarañaba, recuperando a mi  yo con cada carcajada. 
Y es que la risa siempre me salva, esquiva al dolor y le planta cara.

Ángel Garó tiene la capacidad de transformar  mis horas dolorosas en horas deliciosas. La Seguridad Social debería prescribirle como tratamiento para el dolor crónico por su efecto analgésico y reconstituyente. Y mi caso no es el único, los hay más impresionantes.

Vicente Cuesta H. pasó cuatro meses de su vida en un hospital. La enfermedad, la cirugía y la quimioterapia le dejaron postrado y abatido.  A su vuelta a casa lo único que le hacía levantarse de la cama eran los vídeos de Ángel Garó. Desgranó su risa y abrió de par en par las puertas de la vida...

Y así es como alguien a quien  no conocemos llega a ser mucho más que un fragmento  de nuestra vida y se convierte en  nuestra razón de reír.

Desde su aparición en UN, DOS, TRESÁngel Garó revolucionó la forma de hacer humor en televisión. No era humor a palo seco, era espectáculo,  interpretación y contenido. Huía de la zafiedad, no le hacía falta reírse de nadie, para reírse de todo.  Y en el banco de la paciencia soportamos infinidad de programas carentes de interés, con el único empeño de obtener nuestra dosis  Garó. 


Nos fascinó en el teatro con PERSONAS HUMANAS. Un gran actor que se desdoblaba magistralmente ante nuestros ojos en un desfile incesante de personajes increíbles. Sin maquillaje, sin vestuario, sin atrezo. Un actor que sólo necesitaba un escenario y la palabra para  transmitir su forma de ver la vida y la naturaleza humana.  

He perdido la cuenta de las veces que, desde entonces, he podido ver la grabación de PERSONAS HUMANAS. Horas de mucho más que risas vacías. Risas  que se entrelazan con la natural capacidad de pensar.  Dosis de entusiasmo, optimismo y alegría a partes iguales. 


La ternura y vivacidad de sus personajes nos dejó una profunda huella. Su impacto fue tal que modificaron nuestros códigos expresivos durante décadas:
Cuando  nos perdíamos en medio de una explicación siempre terminábamos diciendo: 

Si nos preguntaban sobre un tema del que no entendíamos, contestábamos como Maruja Jarrón: -Yo en tercero escogí religión-.

Si algún proyecto no salía bien, nos salía sin pensar aquello que decía Maruchi: -No me cogen porque soy muy alta-.

Hay que darse cuenta de los detalles, un olvidamiento lo tiene cualquiera, que me caigo de boca, reescondido, reempujar”,  y decenas de palabros más llegaron a ser parte de nuestro vocabulario cotidiano y, ¡todo el mundo lo entendía!

Una faceta más desconocida  de Ángel Garó que me ha proporcionado ratos deliciosos es la de actor de doblaje.  Recuerdo con mucho cariño a Kuzco, protagonista de El emperador y sus locuras*, o a Stanley de El jardín mágico de Stanley**.

Aunque la que siempre será mi película favorita de dibujos animados es,  Ferngully. Las aventuras de Zack y Crysta***, una película de la 20th Century Fox y  por  la que se ganó un merecido lugar en el Libro Guiness de los Récords y reconocimiento internacional. No era para menos, pues Ángel Garó le prestó su voz a los 32 personajes.  La veo una y otra vez, siempre que vienen niños a casa, y no dejo de maravillarme con este trabajo digno de un extraordinario profesional de la interpretación.
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Su potencial camaleónico nunca deja de sorprenderme: 

   La zarzuela Entre Sevilla y Triana.

   La obra de teatro Como te mueras... te mato.
   Los cortometrajes Nadie te mira y A la sombra.
   El video-clip Veneno con Son de sol.

Este año estamos de enhorabuena, pues Ángel Garó nos regala la gira que todos esperábamos. EN ESENCIA. Un Ángel Garó en estado puro, más Garó que nunca.
Ángel Garó

Dos sillas y un sofá completan una escena que llena a rebosar con su sola presencia. Un actor que cambia de registro sin maquillaje, vestuario ni atrezo. Va de un personaje a otro con sólo dar unos pasos. Mantiene una fluidez verbal propia de un diálogo teatral entre varios actores, derrochando riqueza lingüística y sana ironía. Una interpretación magistral e impecable que nos hace sonreír, reír, pensar y llorar.  
Como dicen mis amigas  Lys y Sara, consigue que el espectador visualice los colores, movimientos y sentimientos de cada momento, usando solo la voz y un delicado lenguaje corporal. Un artesano de la situación.

EN ESENCIA es un espectáculo lúcido y genial.  Chispeante, incisivo y tierno, donde claramente puedes diferenciar a la persona del personaje.
Ángel Garó, hace gala de un notable  talento artístico y una creatividad sin límites. La conexión con el público es total, guiños, miradas y comentarios de complicidad se suceden durante toda la obra dándote la sensación constante de que mantienes un diálogo con él.

EN ESENCIA nos brinda también la oportunidad de disfrutar  del buen hacer escénico de Olga Garó,  una actriz espléndida  a la que sólo podemos ver en contadas ocasiones, pues  puede permitirse  el lujo de trabajar exclusivamente con su hermano. 

Ángel Garó es un hombre del renacimiento. Domina todas las artes y todas las domina bien.  Actúa, canta, baila, compone, escribe, pinta, recita, y hasta cocina. Es inteligente, culto, creativo, brillante, pero sobre todo,  es cercano y sensible.  No es una estrella, es un artista,  un artífice de sí mismo, es la esencia misma del oficio de actor.




Ángel, gracias por existir, gracias por resistir, gracias por persistir.
  


Angél Garó te espera en la página oficial de Facebook que él mismo administra. Todo un lujo. 
También en Twitter.

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Puedes ver: 
*   El emperador y sus locuras aquí.
**  El jardín mágico de Stanley aquí.
*** Ferngully. Las aventuras de Zack y Crysta aquí.