sábado, 1 de febrero de 2014

Cerebros dispersos, resbalones diversos.

Viviendo de risa (batallando sin prisa) Parte XIII
  
   
Que mi cerebro sufre resbalones, a estas alturas,  es bien sabido. Lo asumo con sentido del humor y me río con mis cosas, no es para menos. 

Yo soy de las que intentan abrir la puerta de casa con la llave electrónica del coche, cambiar el canal de TV con el teléfono inalámbrico o pretender que se abra el diccionario pulsando una palabra en un libro de papel.  Todas estas, cosas muy habituales en quienes como yo, sufrimos el divertido mal de los cerebros dispersos. 

Sirva este post como homenaje  a todos los que funcionan como yo, y en especial a la mujer que a punto estuvo  de darle un lametazo a la tapa de protección de su crema antiarrugas.  Va por ti, Miriam Tinything
 
Sobre todo, no te asustes. Lamer la tapa de un tarro de crema hidratante es una cosa totalmente aceptable, fruto del funcionamiento en modo automático  de un cerebro poco habitual de las cremas antiarrugas y muy acostumbrado  a  los yogures. ¡Si es que pobrecita,  toda tú eres un yogurín desconcertado dando los primeros pasos por el intrincado mundo de las cremas antiarrugas! ¡Novata!


Déjame que te cuente, que diría Jorge Bucay:


Me llamo Rosama, sufro resbalones cerebrales y hace unos meses me bebí un vaso de VOLVONE (según su fabricante, un preparado muy especial y único en el mercado a base de solución amoniacal y tensioactivos aniónicos, fundamentalmente). Dicho así, asusta, ya lo creo.  


Encontrábame en pleno zafarrancho de limpieza y me urgía un bote pulverizador. El único que tenía a mano era el del VOLVONE.  Así que, vacié el contenido en un vaso y lo dejé en la encimera de la cocina.

Lo que no tuve en cuenta fue que, con  mi cerebro en función dispersa, el  VOLVONE del vaso iba a dejar de existir  en cuanto me diera la vuelta.  Y no es que mi memoria sea lenta, es que tengo una velocidad de olvido vertiginosa.  


Todo esto unido a una congestión nasal de campeonato no podía traer nada bueno.


Por cierto, mi congestión nasal no tiene nada que ver con el catarro y mucho menos con un exceso de mocos. ¡Hasta ahí podíamos llegar!  En mi caso, la nariz se congestiona debido a una inflamación de los vasos sanguíneos de la misma. ¿Por qué? No sé. Lo único que sé es que adquiero el aspecto de Rudolph, el reno más famoso del trineo de Santa Claus

Por cierto, la nariz roja de Rudolph no es una consecuencia de los dibujos animados como mucha gente cree. La nariz de los renos es de color rojo porque está altamente vascularizada para protegerse del frío. La densidad de sus vasos sanguíneos nasales es aproximadamente un 25% mayor que la de los humanos y los protege de la congelación. Bueno, pues yo debo tener nariz de reno, porque otra explicación no tengo para una nariz como un pimiento morrón.   

Ya que me he puesto, quiero comentar, que estoy hasta las  mismas (narices) de que todo el mundo me diga: -Se te ha puesto la nariz roja-. 
Vamos a ver, que soy la primera en notarlo. Es algo que me sucede en cuanto hay un cambio de temperatura notable o tengo una reacción alérgica a vete tú a saber qué.  Es mucho más que una molestia. Me duelen las fosas nasales, la cabeza, me dificulta la respiración, me lloran los ojos, me deja hecha una piltrafilla. Como puedes suponer, en medio de este caos nasal, me la refanfinfla el color de la nariz.
  

¿A qué venía todo esto…?

¡Ah, sí! A que el día de autos, tenía la nariz taponada sin ningún poder olfativo  (esto es imprescindible como  atenuante).
La ajetreadera de la limpieza me dio una sed tremenda. Total, que fui a beber agua y mira tú qué bien, me encontré con un vaso lleno. Y zas, p’adentro.  Aaaggggg esto sabe un poco… ¡corrosivo! ¡Ay, el VOLVONE, me he metido  un lingotazo de VOLVONE! ¡Qué muerte más poco glamurosa voy a tener, entre liberaciones de gases del tracto digestivo con aroma a VOLVONE! ¡Menos mal que era perfumado! 

Me puse a leer la etiqueta del bote, más que nada para informarme de qué iba a morir, que luego estas cosas quedan fatal en la sección de sucesos.  Veo el  teléfono del Instituto Nacional de Toxicología, 915620420 - Consultas médicas por intoxicaciones.

Pues llamo.
 

-Buenos días, les llamo porque he ingerido casi un ¼ de litro de VOLVONE. No es una broma, y no me pregunte, ha sido un accidente-.

La recomendación por si te bebes algo así: Ni se te ocurra tomar leche ni provocar el vómito. Si te duele el abdomen, tienes nauseas  o mareos  acude a urgencias para un lavado de estómago.

Pues nada, ni un mareo, ni una náusea, ni un dolor, nada, de nada.  ¡Increíble! A ver quién entiende esto, porque el otro día por tomar un helado, ¡qué dolor de estómago más horroroso! ¡Me puse malísima! Está visto que me sienta mejor un vaso de VOLVONE que un helado de chocolate. 

Como comprenderás querida Tinything, que lamas la tapa de tu crema hidratante no es nada grave y estoy pensando(en función dispersa, claro), que hasta puede ser beneficioso. Mira a ver si contiene la coenzima Q-10, y si no te gusta el sabor, me la mandas, que viene de miedo para el dolor y la fatiga.