martes, 15 de abril de 2014

A ti, por ti.

Continúan llegando a mi vida seres extraordinarios.
Como dije una vez, "transportados por el espacio y el tiempo para que nuestras almas gemelas se encontraran".


Una de estas personas excepcionales que recientemente han llegado a mi vida es Maribel. Una nicaragüense de veintidós años a la que conocí en Facebook por medio de una querida amiga que trabajaba en Matagalpa como voluntaria.

Maribel irradia una luz especial, agradable, intensa. Esa que solo poseen las personas a las que la vida no ha tratado bien y a pesar de todo sonríen agradecidas. Las que ante los reveses de la vida nos dan, sin pretenderlo, un ejemplo de fe y valor. Las que llenan el vacío de esperanza.

A Maribel es imposible no quererla. Es cristalina, transparente, sincera. Es pura sensibilidad. Pura riqueza. ¡Qué pena que ella no lo sepa!

Maribel me hace bien, me hace tierna.

Maribel es mi "hermana", pero si soñara con una hija, soñaría con ella...

Te estarás preguntando que a qué viene este tsunami emocional; pues a que Maribel me ha regalado un sitio en su corazón y este poema:

El viento es la fibromialgia, tú eres la rosa.
Maribel, lo que siento es lo que escribió Gabriel Garcia Márquez:

"Te quiero, no por lo que tú eres,
sino por lo que yo soy, cuando estoy contigo".