domingo, 25 de mayo de 2014

La mente es un mono inquieto...

Batallando sin prisa. Parte XIX
La mente es un mono inquieto

A menos que haga un esfuerzo consciente por detener a mi mente, los pensamientos se suceden, uno tras otro, sin orden ni concierto. Es ahí donde reside mi destreza para cambiar de tema en una conversación hablada o escrita, para perplejidad de mis contertulios.  
¿De dónde vienes? Manzanas traigo, que reza el dicho castellano.

Al hecho de que  una retahíla de pensamientos no tengan nada que ver entre sí; nada que ver con el anterior ni con el siguiente, Lys lo llama, de manera acertada y vivaz,   a salto de mata

Con esto me refiero a que la mente salta de un pensamiento a otro a un ritmo de vértigo, y lo hace como impulsado por un resorte ante cualquier tipo de asociación: un ruido, un aroma, una palabra, una imagen. Voy y vengo, del último al primer pensamiento y viceversa, con una facilidad inexplicable. 

A parte de los daños colaterales que pueda acarrear, por los abruptos giros y cambios de sentido conversacionales,  también esto tiene sus ventajas. Por ejemplo, es improbable que tenga pensamientos obsesivos, a los pobres no les doy tiempo a instalarse. 

Desde luego, este funcionamiento mental es muy frecuente, que por algo dijo Buda: La mente es un mono inquieto saltando de rama en rama.

Bueno, pues, si Buda hubiera visto este vídeo habría cambiado mono por cabra. 

Yo me siento muy identificada, la verdad. 
Definitivamente, mi mente es una cabra saltarina. 

Una imagen vale más que mil palabras. 


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