viernes, 29 de agosto de 2014

Rafael Amor, caminador, poeta y cantor.

Teatro Riera (Villaviciosa-Asturias) 31 de mayo de 2014


El aplauso es como una cerilla para el espíritu; se provoca, se enciende, lo alumbra brevemente y se apaga. El verdadero artista es quien consigue con ella encender una antorcha que ilumine a todos.  (Aberto Cortez- Equipaje).

Hay personas que te iluminan el día. Otras te iluminan la vida… Rafael Amor es una de ellas. 


Es una persona absolutamente apasionada, comprometida, brillante,  auténtica,  y cercana.  

Sus canciones inspiran, alientan, trasmiten vida; porque nos hablan de todo aquello que nos hace humanos. 

Sabe  mirar como pocos,  y  en su caminar sereno, siempre encuentra algo extraordinario acurrucado  entre  lo cotidiano. Es entonces, cuando escribe  las vivencias del alma, reflejando la vida. 

Rafael Amor es un artista de la música con el lustre de los buenos poetas.

Cuando escribe,  convierte el sentimiento en palabras y música.  Cuando canta,   queda la poesía impregnada en el corazón de los que escuchan. Y allí permanece para siempre, a pesar de los años, a pesar de los cambios.                                          

Este año he tenido la fortuna de verle dos veces en su gira LA RAZÓN HUMANA 

Sigue siendo “un ser que cuando canta, le estremece la garganta, la vida y la pasión”.

Sigue haciéndome  estallar en carcajadas con sus historias u “ocurridos”, como los llama en su libro Viajuras, o  conmoviéndome  hasta las lágrimas.    Riendo o llorando, siempre consigue que me sienta viva.  Por eso, mi corazón seguirá con la sonrisa puesta,  enredado por sus “Cintas amarillas”.

En la memoria de las cosas entrañables,  siempre habrá una canción  que abraza el alma y un cantor que va dejando amigos por donde pasa.